Xero desierto bajo mi mirada.
Siempre
habitaba
el
frío
de
la
noche,
aún
de
día.
Era
prisionera
del
pasado.
Vivía dentro del frío permanente.
Las
paredes
eran
de
viento.
Nada
me
encerraba.
Era
yo
mi
propia
esclava.
Yo, en mí comenzaba y terminaba.
Aún,
en
la
posesión,
temblaba,
sin
defensa
y
con
todo
mi
desenfado.
En
la
oscuridad
acaecía
mi
muerte.
Después quedaré mancillada.
Con
mi
gallardía
descabalgada
te
amaré
siempre.
Mis sueños volarán contigo.
BUENOS DÍAS
!Way! !Eureka! !Gran tensión en el regreso!
Así
te
esperaba.
Radiante,
transparente,
encelada.
Te amaba hasta en mi sueño.
Mi
pensamiento
ya
te
recorría.
Melificaba
libando
sobre
tu
llaga.
Ahíto te pertenecía.
El
encuentro
se
aborrascaba,
tú
encendida,
yo
te
deseaba.
Sin
miedo
éramos
sólo
abrazos.
Así comenzábamos a arder en el silencio.
La
noche
fue
nuestra,
la
merecíamos.
Nuestros
cuerpos
encendidos
fueron
comunión.
Nosotros fuimos nuestros propios dioses.Regresamos.
BUENOS DÍAS
Vivía lejos muy lejos,
de ti.
Pero
muy
a
mi
pesar,
te
vivía,
te
pensaba,
te
esperaba.
Tú, habías nacido para mí.
Renací.
Y
al
renacer
volví
a
pecar,
después
de
desearte
dentro
de
tu
sueño.
Mi
gran
deseo
es
habitarte.
Así todos mis días serán para ti.
Sagrado
momento
humano,
cultivado
en
el
deslizamiento
impulsivo
de
mi
“yo”
Luego la muerte llegará.
Las
piedras
inflamadas
se
hechizarán.
Y te viviré cerca más cerca.
BUENOS DÍAS
Umbrático
el
camino
que
recorreré
hasta
la
recepción,
luego
soñaré.
Mi deseo interesado culminará.
Nunca
distraído
de
su
fuego
se
inmolará.
Habitará
la
sombra
donde
todo
lo
humano
se
crece.
El arco iris será la cuna.
Los
ojos
serán
cómplices
del
secreto
celeste.
Cada vez que amo muero.
Sólo
espero
que
mi
dios
nos
asista.
La vida cobra sentido.
Te presiento.
Soy,
estoy,
y me
crezco.
Creciéndome,
sobrevivo
viviéndote.
Tus abrazos me embriagan.
Mis
ojos
todavía
premiarán,
el
crecer
de
mi
cuerpo,
con
tu
presencia.
Así te honraré por siglos.
Mi
orgullo
es
fuego,
piel,
deseo.
Y
volveré
a
soñarte
a
favor
del
reencuentro,
lleno
de
fuego.
Mi mano alcanza tus pechos.
Me
enaltecen
con
su
erección
y
yo
me
apodero
de
su
silencio.
Mi cuerpo me devolvió a la vida.
Tu cuerpo veló por mi cuerpo.
Sacio
mi
sed
rompiéndome
sobre
tu
respuesta.
Te
hablo
y
me
detengo,
para
luego
ocultarme.
En tu silencio me reencuentro.
Demandaré
contestación
sobre
mi
regreso.
Así
me
aproximaré
y
me
dispondré
para
vivirte.
Después dormiré a tu lado.
Remotos
pensamientos
me
invaden.
Nubes
de
sueños
y
deseos
me
invaden.
Cuando
intento
vivir
sólo,
te
vivo
a
ti.
Nubes, nubes y más nubes.
Me
pierdo
y
tú
me
encuentras
apostado
sobre
tu
cuerpo.
Levito. Pienso. Te amo.
Quiero
dormir
en
el
silencio
y no puedo.
Quiero
habitar
en
el
silencio
y no puedo.
Quiero
vivir
muriendo
en
cada
instante
y no puedo.
Quiero
que
el
aire
nos
de
vida
y no puedo.
Quiero detener el tiempo
mientras te amo
y no puedo.
Sólo
no
puedo
tú
siempre
estás
conmigo.
Pude
soñar
y
soñé.
Soñé,
que
se
derramaba
tu
cáliz
y
me
embriagaba.
Me
embriagaba
de
silencio.
Me
embriagaba
cerrando
los
ojos
y
saciando
mi
sed.
Me
embriagaba.
Mi
niñez
quedó
olvidada
y
contigo
volé.
Soñé que me embriagaba
y me embriagué.
! Oh cielo !
Yo
sólo
deseo
verte
a
solas,
transparente
y
en
“honda
compañía”.
Eres
mi
paz
y
mi
mirada.
Te
veo
y
me
iluminas.
Mis
labios
desean
tu
consuelo.
Mi
caro
sentir
me desliza
sobre
tu
piel.
Después te abrazo.